Nuestra cara es asimétrica y esto se debe a la gravedad de la tierra. Cuando nos acostamos tomamos una postura u otra y cada persona coge la costumbre de dormir en una postura concreta, la cual es muy difícil e incómoda para la persona de cambiar para dormir. Mientras estamos durmiendo, pasamos muchísimas horas en esa misma postura. Nosotros nos apoyamos sobre la almohada o sobre el colchón, la gravedad hace el resto del trabajo para desfigurarnos el rostro. La piel se estira. Podríamos elegir la mejor postura posible para nuestra columna vertebral, y esto es algo que nosotros por poder podríamos controlarlo, pero es más fácil de decirlo que hacerlo. Cuando uno esta dormido, uno está rendido, y es entonces cuando la naturaleza toma por completo nuestro control.
Nuestro estilo, (nuestra forma de expresarnos, nuestra forma de actuar...) está en los cromosomas.
Los génes son algo que difícilmente inventarán cómo cambiar. Por ello, y por muchas cosas más, la naturaleza decide nuestro destino y no nosotros.




